Recuerdos...
Un día como cualquier otro, voy en bicicleta a casa de mis padres, como de costumbre todo iba sin novedad, de pronto un sonido llevo mi atención hacía un vehículo que se encontraba estacionado frente a una casa, era un sonido agradable, me hacía sonreír; y eso que no suelo hacerlo con facilidad, tal sonido me llevó de viaje a mi niñez.
Los intentos realizados por recordar algo de mi niñez terminan casi siempre en desesperación, lo pocos recuerdos que tengo son porque me los contaron o los he visto en alguna foto familiar. Son muy escasos los recuerdos propios, simples imágenes… Una foto más para el álbum, como una isla en medio del mar, un oasis en el desierto, una foto sin historia, sin vida. Me frustra no poder recordar una breve secuencia de mi vida, como un pequeño clic de vídeo de ciertos episodios. ¿Es así como debemos recodar las cosas? ¿Cierto? No podemos recodar toda nuestra vida como una película… Pero estoy seguro que está toda nuestra vida está ahí almacenada, solo tenemos que encontrar la manera de recuperar toda esa información, ¿Por qué estoy tan seguro? Leí en algún lugar de la Web que el cerebro podría tener la capacidad de guardar tres millones de vídeo continuo (Algo así como 300 vidas). Se que la información está ahí… La voy a encontrar. ¡Lo haré!
Regresando al tema de la entrada, este sonido fue una canción del gran Leo Dan, los recuerdos ocultos que se activaron fueron muy buenos.
No recuerdo como, pero llegó a nuestro poder (incluyo a mi hermano) un casete de Leo Dan, lo escuchamos tanto que malogró o rompió, algo así. Esa parte ya no lo recuerdo. Buenas épocas sin duda. Comparto con ustedes esta hermosa canción.
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